Religión y Medio Ambiente

Susana Pesis*

Presidente Fundación TESA

En la actualidad se habla de Educación Ambiental, de Economía Sustentable y del Cambio Climático con auténtica preocupación, a veces con asombro y temor por la ocurrencia de fenómenos naturales como Sismos, Volcanes y Tzu Namis que nos hacen evocar al Ser humano en los albores de la Humanidad con su perplejidad y temor por los eventos de la Naturaleza a la cual reverenciaban.

Esa mística devota se conoció como politeísmo, tiempos en los que la humanidad reverenciaba con temor los fenómenos del universo, tiempos tan diferentes de la posmodernidad líquida, como denomina Z. Bauman al utilitarismo del presente que tiene como deidad principal al Consumo, Dios que mora en la Economía Contemporánea.

En ese trayecto temporal la historia privilegia el rol de los personajes que han tomado decisiones trascendentales en temas tan amplios como su organización política, su política de guerra, su organización socio económica y el uso de sus ecosistemas.

El término economía tiene su origen en la Antigua Grecia , donde “oikos” significaba casa y “oikonomía” era el término con que se representaba la administración de la casa[1]. En un mundo globalizado hablar de la Economía Mundial es hablar de la administración de la casa común para todos los habitantes del Mundo, el planeta Tierra.

En este contexto, Sallie McFague[2] enuncia que:

 

“ si la humanidad comparte la casa es necesario que los inquilinos obedezcan tres leyes principales:

  1. contentarse con su parte, 2. limpiar después de servirse de ella,
  2. conservar la casa en buen estado para los futuros ocupantes ……recordando que no somos propietarios de la casa, ni la alquilamos…. Es un préstamo del que gozamos”.

 

Pensando en la Casa Grande y en los principios que la reglan, desde los preceptos religiosos hasta las norman impuestas en los tiempos modernos, el vehículo que permitió viabilizar estos conceptos ha sido la Educación, llamada en los albores del siglo XX Educación Mesológica, luego Educación Ambiental, Estudio del Desarrollo Sustentable o Alfabetización Ambiental[3].

Desde la Alfabetización Ambiental se plantea una mirada que abarca más allá de la Educación Ambiental que es la comprensión de cómo actúan e interactúan los sistemas Ecológicos, y más allá del “conocer y ser” que incluye el respeto al ambiente y la responsabilidad social del consumidor y del productor superando lo cognitivo para trascender en lo conductual. Se trata de saber y de actuar, pero no de cualquier modo, se trata de una gestión responsable e impregnada en valores éticos que le posibiliten al ser humano convivir con y en el mundo, siendo un integrante más de este planeta singular, la Tierra.
La sociedad pos moderna ha perdido la perspectiva ecosistémica y se ha auto excluido del entorno ambiental desde su percepción, pasando a un estadio de valoración de los “bienes” o de los recursos naturales por la necesidad real o imaginaria que tiene de ellos según lo explica la Teoría Utilitarista de los Bienes[4].

En las palabras de Ibáñez Méndez[5] pasando de una racionalidad axiológica a una racionalidad por resultados, en el ser humano la percepción de la felicidad pasa por el consumo.

Desde la década del 70 comienza un proceso global de toma de conciencia de los daños ambientales producto de la depredación y negligencia humana y aparece la corriente de la Ecología Profunda que reniega del pensamiento Antropocentrista y desplaza a la humanidad del centro del universo para reintegrarla al cosmos[6].

Desde la hipótesis Gaia que tan bien describe Lovestock[7], en que las condiciones únicas en que se pudo establecer la vida en la tierra, como resultado de la combinación tan especial de gases como el carbono y metano, con la aparición del oxígeno y el desarrollo de los micro organismos que vehiculizan el intercambio gaseoso y favorecen la replicación celular, los seres humanos pasamos a constituir un eslabón más de la cadena trófica con la singularidad de que tomamos decisiones concientes respecto de nuestros hábitos pudiendo, así, prever las consecuencias de nuestras decisiones.

Lovestock también explica como la contaminación es un hecho que siempre existió en nuestro planeta, señalando como la contaminación más catastrófica jamás acaecida se debe a la aparición del oxígeno en la atmósfera, lo cual extinguió las formas de vida anaeróbicas antiguas, y llamando la atención sobre la habilidad de resiliencia de nuestro planeta pero al mismo tiempo señalando los puntos vulnerables de la Tierra, las plataformas oceánicas y los pantanos, lugares donde se encuentran los micro organismos responsables del control atmosférico de nuestro hábitat.

Pero más allá de sus consideraciones científicas Lovestock habla de la Madre Tierra como de un ser vivo, mutante y adaptable que provee sustento a la humanidad.

El ser humano desde siempre se sintió parte de la naturaleza, unido y dependiente de sus recursos, pero de algún modo su proceso de culturización lo llevó a sentirse como el ente con capacidad de decidir la composición de los ecosistemas, ya sea deforestando, depredando o criando animales y vegetales con fines reproductivos económicos, por modificaciones genéticas que introdujo o por desconocimiento o negligencia. Lo cierto es que muchas de sus actitudes están estrictamente determinadas por las religiones y tradiciones propias de su identidad[8].

 

D´s los bendijo y les dijo: Fructifiquen y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla, y dominen sobre los peces del mar y sobre las aves de los cielos, y sobre todo animal que se mueve sobre la tierra. (Génesis, 1: 28).

 

Según Szlajen[9] este precepto de la Torah, libro sagrado para el judaísmo, erige al ser humano por sobre toda la creación. Pero si se estudia la etimología de la palabra que aparece traducida como “dominen”, su interpretación está más ligada a “tengan para usufructo” los recursos de la naturaleza.

 

En este año del jubileo cada hombre retornará a su patrimonio […] la tierra no será vendida a perpetuidad, pues Mía es la tierra, ya que forasteros y residentes sois para mí. Y en toda la tierra de vuestro patrimonio redención proporcionarán a la tierra […]Y si un hombre no tiene redentor, pero sus medios alcanzan y posee los suficiente para su rescate, entonces calculará los años de su venta y devolverá el excedente al hombre al que le vendió, y retornará a su patrimonio. Pero si sus medios no le alcanzan lo suficiente para restituirle, entonces su venta permanecerá en manos del que la compró hasta el año del jubileo; en el jubileo saldrá y regresará a su patrimonio. (Levítico, 25:13-28)[10]

 

Donde la tierra no será vendida a perpetuidad por ser un patrimonio divino se reinstala la idea de que el ser humano es temporal y le ha sido conferida la gracia del usufructo y goce de los bienes con la obligación de trabajarlo y preservarlo..

 

Y HaShem D’s tomó al hombre, y lo puso en el jardín de Edén, para que lo trabajase y lo preservase. (Génesis, 2: 15).[11]

 

Tanto en la cita del levítico como en la génesis se confirma la temporalidad de la tenencia y usufructo de la Tierra por el ser humano, considerando a la Naturaleza un patrimonio Divino que se le presta a los individuos para su goce y con la obligación y responsabilidad de preservarlo para las generaciones futuras, conceptualizando aquello que contemporáneamente definimos como “sustentable”.

El principio de Bal Tashjit[12] impone límites al trato y aprovechamiento de los animales y propone normas para regular la contaminación y los residuos.

 

Deuteronomio 20:19-20 “Cuando asediares una ciudad muchos días para combatir contra ella, para tomarla; no habrás de dañar su árbol al blandir sobre él el hacha, ya que de él habrás de comer, y a él no deberás talar –ya que el hombre es el árbol del campo- para que entre en tu causa en el asedio: Solamente el árbol que sepas que no es árbol para comida, a él podrás dañar y podrás talar: y podrás construir cerco a la ciudad –que está combatiendo contra ti- hasta su derrumbe”

 

En la década de los 60 el Papa Juan XXIII se muestra como el primer Papa de la grey católica que exterioriza una preocupación profunda por lo ambiental y a través de la Encíclica Mater e Magistra habla de su preocupación por el crecimiento demográfico mundial en relación con los medios de subsistencia, y de su esperanza en la inteligencia con que Dios doto al ser humano para poder resolver esta situación[13].

El Cristianismo tiene su máximo exponente ambiental en la figura de San Francisco de Asís, pero se le reconoce su obra recién en 1979[14] cuando en la Bula Inter Sanctos se lo proclama Patrono de la ecología:

“Entre los santos y los hombres ilustres que han tenido un singular culto por la naturaleza, como magnífico don hecho por Dios a la humanidad, se incluye justamente a San Francisco de Asís. El, en efecto, tuvo en gran aprecio todas las obras del Creador y, con inspiración casi sobrenatural, compuso aquel bellísimo “Cántico de las Criaturas”, a través de las cuales, especialmente del hermano sol, la hermana luna y las estrellas, rindió al omnipotente y buen Señor la debida alabanza, gloria, honor y toda bendición.

Por eso, con loabilísima iniciativa, nuestro hermano, el cardenal Silvio Oddi, Prefecto de la Sagrada Congregación para el Clero, en nombre especialmente de los miembros de la Sociedad Internacional Planning Environmental and Ecologycal Institute for Quality Life, ha expuesto a esta Sede Apostólica el deseo de que San Francisco de Asís sea proclamado celeste Patrono de los cultivadores de la ecología.

Por tanto Nos, conocido el parecer de la Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino, por medio de estas nuestras Letras y a perpetuidad, proclamamos a San Francisco de Asís, celestial Patrono de los cultivadores de la ecología, con todos los honores y privilegios litúrgicos inherentes. No obstante cualquier norma en contrario. Así lo disponemos, ordenando que las presentes Letras sean religiosamente conservadas y logren, en el presente y en el futuro, su pleno efecto.

Dado en Roma, junto a San Pedro, bajo el anillo del Pescador, el día 29 de noviembre del año del Señor 1979, II de nuestro pontificado”.

 

En el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de 1990 el Papa Benedicto XVI evoca el salmo 8,4 que habla de la contemplación de la obra de Dios como la “obra de sus dedos” y de la triple interrelación entre el ser humano, el medio ambiente y Dios y en esa oportunidad declara “Cuando el hombre se aleja del designio de Dios Creador, provoca un desorden que repercute inevitablemente en el resto de la creación”.

 

Según Geernaert[15] la crisis ambiental ha considerado a las religiones como “agentes significativos del deterioro ambiental”, y atribuye parte de esta responsabilidad al adoctrinamiento de los feligreses cristianos en la creencia de que el individuo es creado a imagen y semejanza de Dios.

Opina que como consecuencia de los avances de la ciencia y de la investigación en los estudios del espacio exterior y en los infinitesimales átomos y moléculas que forman nuestro planeta se ha tomado conciencia del concepto del universo en expansión y de la insuficiencia de la explicación que las religiones monoteístas dan respecto de la creación del universo.

Por esta razón algunas opiniones teológicas tienden a fundamentarse en la reinterpretación de la Creación a la luz de los nuevos conocimientos, encontrando la oportunidad de expresarse en un lenguaje inteligible para la humanidad contemporánea.

En el Cristianismo, en la búsqueda del perdón (confesión, arrepentimiento) se confirman los valores morales divinos, y en nuestro caso de estudio en particular, por el respeto a la naturaleza que Dios pone a disposición de la humanidad para satisfacción de sus necesidades y para su gozo[16].

Sin embargo la generación actual se aleja cada vez más de la relación moral entre ser humano y naturaleza que es uno de los fundamentos del Cristianismo tal como lo trasmite en el Génesis.

El denominado principio cósmico de diferenciación, instalado entre los científicos como concepto de biodiversidad y que tiene que ver con la riqueza de las variedades observadas en el planeta, Kovats[17] lo vincula al voto evangélico de pobreza y propone renombrarlo como “respeto cósmico”.

En palabras de Geernaert “Desde ahora se percibe que la opresión económica, el racismo, el sexismo y el abuso de la tierra están relacionados. Al lado del homicidio, del suicidio y del genocidio se denuncian los males que representan el ecocidio, el biocidio y el geocidio”

 

Para la teología judeo cristiana según Ruiz de la Peña[18] los pilares ideológicos son:

La Omnipotencia, del Creador y del Ser Humano hecho a su imagen y semejanza

El Dominio del ser humano por sobre toda la creación

La idea de la Evolución comparada al Progreso

Ruiz de la Peña señala que el Islam se aleja de estas dos vertientes e integra al ser humano con su entorno

 

“Ciertamente, en la creación de los cielos y de la tierra; en la alternancia de la noche y del día; en las naves que surcan el mar con lo que es de provecho para el hombre; y en el agua que Dios hace caer del cielo, dando vida con ella a la tierra después de muerta, y haciendo que se multipliquen en ella toda clase de criaturas; en la variación de los vientos; en las nubes sujetas a su curso entre el cielo y la tierra: hay mensajes claros para aquellos que hacen uso de la razón” (sura 2. versículo164)

 

Con el Tawhid se representa la unicidad de la creación y el funcionamiento de los sistemas naturales de los cuales el ser humano es parte y el individuo está llamado a su contemplación y su preservación, en la figura del “responsable”.

Cuando una persona está en estado de fitrah, de adoración y contemplación se aleja del fasad, la actitud destructiva. Según Sardar en la Sharia[19]   se incorpora un “cuerpo de legislación ambiental” que instala entre muchos otros, el concepto de área protegida con el nombre de hima, que por lo general está ligado a la protección de los recursos acuíferos.

En la sura 15: 20-21 Dios pone a disposición de la humanidad todos sus recursos naturales pero “con arreglo a una medida determinada”

En la sura 27: 64 el Corán habla de la resiliencia de la Tierra cuando se pregunta ¿Quién, sino, inicia la creación y luego la repite?

En la sura 33:72 se evidencia la responsabilidad humana por el cuidado de la Naturaleza atribuyéndose tal responsabilidad al individuo por “ser estúpido”.

 

Pero aún cuando desde las páginas Coránicas se evidencia un conocimiento y reconocimiento de la Naturaleza, desde lo conductual y contemporáneo existe el mismo problema que en los países no islámicos, contaminación, polución y negligencia.

Para Yusuf Nava[20] una explicación posible se encuentra en los versículos del Génesis (1,28) donde dice

“Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla” con lo que se evidencia la “arrogancia cristiana”; otra explicación posible la establecerían los ideólogos como Francis Bacon, quien a principios de la Modernidad declara que “la ciencia es poder – scientia potestas est-“, o bien con John Locke quien afirma que “la propiedad debe ser constantemente mejorada para hacerla mas valiosa al dueño y a la sociedad” lo cual impulsa al ser humano a manipular la naturaleza para acrecentar su patrimonio.

El budismo nace en el siglo V A.C. con Siddharta Gautama[21] y se consagra dos siglos después con el Emperador Ashoka quien impone en toda la India los valores humanitarios y sociales que sustentan sus seguidores y que están contenidos en sus libros sagrados conocidos como Sutra o preceptos.

En la práctica budista se sigue una conducta ética fundada en el principio de ahimsa o no ocasionar daño, y explícitamente recomienda a sus seguidores no consumir intoxicantes que alteren la mente ni tomar aquello que no le es dado.

El quinto Edicto de Ashoka coloca a los animales salvajes bajo la protección del rey, sentando el precedente de la conservación.

En el Atharva Veda Bhumi Sukta declara “La Tierra es nuestra madre y todos somos sus hijos” y proclama a sus dioses como Surya, dios del sol, Indra, diosa de las Lluvias y Agni, dios del Fuego, evocando a los elementos de la Naturaleza.

Afirma “No cortaras los árboles porque ellos remueven la polución” Rig Veda 6:48:17 o “No inquietaras los cielos y no contaminaras la atmósfera” en Yajur Veda 5:43

 

Los herederos de la tradición, religión y creencias del hinduismo, estereotipados en la figura de Gandhi, muestran una identificación mayor del ser humano con su entorno y ensalzan una forma de vida menos consumista y mas respetuosa de la naturaleza. La visión de Ghandi, en India, tiene una relación unívoca con el concepto de sustentabilidad desde su proclama de que “Todo en este mundo pertenece a lo Divino.. .por ello cada uno debe tomar solo su porción”, y Kumar, uno de sus seguidores [22] se ha dedicado a la enseñanza de su ideología, profundamente encastrada en la filosofía hindú.

Para Kumar toda forma de vida es sagrada, diferenciando así la percepción hindú de la occidental, en que se privilegia la vida humana por encima de toda forma biótica (antropocentrismo).

El Hinduismo predica que una manera de aplicar esta noción con coherencia es adherir a la alimentación vegetariana…”la vida animal no debe ser sesgada por objetivos humanos”

 

La tradición hindú brinda tres principios ecológicos para la restauración del mundo:

yajna (reciprocidad), dhana (generosidad), tapas (autocontrol)

por medio de yajna se restaura la tierra, por medio de dhana se restaura la sociedad y por medio de tapas restauramos el medio ambiente interno, el alma”[23].

 

La filosofía hindú también propone el control poblacional desde “tapas” con el brahmacarya o autocontrol sexual. Señala cuatro etapas en la vida humana, la primera etapa es hasta los 25 años del ser humano en que se es brahmacarya (sin sexo), a ello le sigue la vida familiar equilibrada y reproductiva, después de los 50 años de edad viene vanaprastha, el renunciamiento voluntario a la vida sexual y finalmente viene la etapa de sannyasa, la renunciación completa al mundo[24].

También con “tapas” se llega a la meditación e introspección individual (lo que el mundo occidental llama ocio) que es el espacio temporal inactivo con el que se le da tiempo a la naturaleza a regenerarse.

En el pensamiento tradicional hindú las pertenencias materiales son una señal de retroceso espiritual, está instalada la idea del consumo reducido y del control de la necesidad lo cual alienta la “dhana” o generosidad.

Para el mundo occidental en cambio, las pertenencias, el objetivo del crecimiento económico y la emulación del sistema de vida occidental significan progreso[25].

“La persona que se mantiene igual en la censura que en la alabanza, silenciosa, satisfecha de todo, sin hogar, llena de firme resolución, es querida por Mí” Bhagavad Gita 3,19

 

El Hinduismo es holístico por que es una manera de vivir más que una religión, condiciona la alimentación, el ocio, el sexo y la propiacepción del estado socioeconómico de los individuos, que no sen ven a sí mismos empobrecidos por las carencias materiales[26].

 

En el informe encargado por el Club de Roma a principios de la década del 70 la denuncia de los especialistas de que “ en un mundo finito no se puede crecer de manera infinita” da una seria advertencia al consumismo capitalista. En el año 2002 se reúnen en Lyon los integrantes de un nuevo movimiento que se denominan “objetores del crecimiento”, concepto introducido por Nicholas Georgescu-Rogen[27], aludiendo al crecimiento económico insostenible que promueve la cultura del derroche y la posesión material como expresión de la felicidad humana.

Esta cultura del consumo está reñida con la realidad que nos muestra que la biocapacidad del planeta está en peligro de disminuir por agotamiento, tecnologías inadecuadas, cambio climático y explosión demográfica.

Por otro lado disminuir la producción significa que va a aumentar trágicamente el desempleo que conlleva a la pobreza y consecuentemente a la no satisfacción de las necesidades básicas humanas, así como a la frustración del individuo por no alcanzar el estatus social de las clases más acomodadas, lo que en la modernidad lleva a la enfermedad de la depresión. El teólogo José I. González Faus lo singulariza de este modo “ Cuando estoy de humor resumo mi vida en esta frase: hubiese querido dedicar mi vida a liberar a los oprimidos y el Señor me ha limitado a consolar a los deprimidos”.

Para los seguidores del Decrecimiento cuyo objetivo es desmitificar al consumo como proveedor de felicidad y desvirtuar la interpretación de los indicadores económicos tradicionales como PBI o Renta Nacional que lejos de objetivar el estado social solo muestra promedios que desvanecen la percepción del estado anímico colectivo, la Tierra está en un momento crítico, y es Rockström[28] quién enumera los “Nueve límites Planetarios”:

  1. El cambio climático
  2. La pérdida de biodiversidad
  3. La interferencia en los ciclos del nitrógeno y del fósforo
  4. La reducción del ozono atmosférico
  5. La acidificación de los Océanos
  6. El consumo de agua dulce
  7. El cambio en el uso de la tierra
  8. La polución química
  9. El efecto de los aerosoles en la atmósfera

Y explica que las tempranas denuncias de Carson[29] de los efectos de los químicos de uso habitual (como los pesticidas) contaminan la tierra, a los animales que dentro de la cadena trófica se alimentaban de la vegetación y a los seres humanos, último eslabón de la cadena.

En 1972 Dennis Meadows[30] publica el informe “Los Límites al Crecimiento” denunciando los efectos que tiene el consumo humano de los servicios de los ecosistemas, de la capacidad de carga y de la habilidad de resiliencia del Planeta, y declarando que el crecimiento de la demanda de bienes y servicios de occidente se había excedido.

En 1987 se publica el informe Bruntland[31] donde por primera vez se establece la “preocupación de largo plazo” y se instala el término sostenibilidad aludiendo a la preservación de los recursos de la Naturaleza para las generaciones futuras, desde entonces y a la fecha se han realizado incontables congresos, simposios y conferencias, talleres de trabajo y mesas de gestión, donde los pueblos y naciones han expresado su autentica preocupación por el cuidado y preservación de los ecosistemas, pero estos temas no se han vinculado expresamente con las religiones y sus mandatos ni se ha hecho mucho de lo necesario para el cuidado de la Tierra.

No obstante lo expuesto y en coincidencia con Worster[32] vemos un punto de inflexión histórico ambiental en un acontecimiento acaecido el 16 de julio de 1945 en Alamogordo, Nuevo México, cuando el científico Robert Oppenheimer detonó por primera vez una bomba atómica.

Los efectos de la fisión sobre el ambiente, las mutaciones y transformaciones producidas en la zona gris o zona de efectos secundarios por las radiaciones y gases, la extinción de las formas de vida planetaria resonaron en las mentes de la humanidad, que con horror y reverencia repitió “¡Dios Mío!” en todos los idiomas conocidos.

 

REFERENCIAS

 

CARSON, R. “La Primavera Silenciosa”, Barcelona, Crítica, 2001

GEERNAERT, D. Hna. “La Tierra y su Carácter Sagrado” Plenaria UISG Roma, 6-10 /5/2010

IBAÑEZ MENDEZ, I. “Medio Ambiente: Enfoque Ético Religioso” Revista Nómadas.2, jul. dic.         2000 Universidad Complutense de Madrid, España

LOVELOCK, J. E. “Gaia, una nueva visión de la vida sobre la Tierra” Ediciones Orbis, S. A. 1985

MEADOWS, D. MEADOWS, D. BEHRENS, W. RANDERS, J. “Los límites al crecimiento”. Fondo de Cultura Económica. Bogotá. 1981

SZLAJEN, F. PhD. Académie Juive de France “Judaísmo y Medio Ambiente: un mensaje de mesura”

RANCHOR PRIME “Restaurando Tierra, Sociedad, Espíritu” Hinduismo y Ecología Cap. 9

ROCKSTRÖM, J. et al “Planetary Boundaries: Exploring the safe operating space for humanity” Ecology and Society, Stockholm Resilience Centre, Stockholm University

SURROCA I SENS, J. “Ecología y Religión en esta hora de Emergencia Planetaria: El Decrecimiento”, Revista Voices de la Asociación Ecuménica de Teólogos del Tercer Mundo, Vol. XXXIV, 2011

WHITE, L. Jr. “The Historical Roots of Our Ecological Crisis”, 1974.

WORSTER, D. “Transformaciones de la Tierra”. Editorial Coscoroba, CLAES, 2008

 

 

[1] Economía es una palabra proveniente del griego, etimológicamente significa régimen o administración de la casa, y sirve para indicar el buen orden y parsimonia en los gastos…Diccionario de Economía, Piernas Hurtado, J., 2007.

[2] McFague, S. “New House Rules: Christianity, Economics and Planetary Living” Diodalus 130, 2001

[3] Roth, Ch. En “Alfabetización Ambiental : raíces y evolución”, 1990.

[4] Utilitarismo, ver John Stuart Mill, Bentham

[5] Ibáñez Méndez, I. “Medio Ambiente: Enfoque Ético Religioso” Revista Nómadas.2, jul. dic. 2000 Universidad Complutense de Madrid, España

 

6 Corriente de pensamiento fundada por Arne Naess, ecologista noruego, y expuesta en su libro “La ecología del Conocimiento”, 2008

[7] J. E. Lovelock, “Gaia, una nueva visión de la vida sobre la Tierra” Ediciones Orbis, S. A. 1985

[8] Lynn White acusa a la ideología judeo cristiana de ser la causante del “sentido de superioridad del hombre” hecho a imagen y semejanza de Dios

[9] Fernando Szlajen, PhD., Judaísmo y Medio Ambiente: un mensaje de mesura”, Académie Juive de France

 

[10] Levítico, tercer libro del Antiguo Testamento o libro de Moisés

[11] Primer libro del Antiguo Testamento

[12] Nemirosky, B. En Bal Tashjit se trata de la conservación y respeto ambiental

[13] Carta Encíclica del Santo Padre Juan XXIII, promulgada en mayo 1961

[14] Joannes Paulus PP II Bula Inter Sanctos, Proclamación de San francisco de Asís como Patrono de la Ecología, 1979

[15] Geernaert, D. Hna. “La Tierra y su Carácter Sagrado” Plenaria de UISG Roma, 6-10 mayo 2007

[16] En “¿Existe Dios? “ de Cardona Espinosa, R., Revista Temas, U.de Bucaramanga, año 13, Vol III, octubre 2007

[17] Kovats, A. en “Re-Visoning the Vows Holístically LCWR Occasional Papers, 2003

[18] Citado en webislam por Yusuf Nava, Ecología, 26/3/2011

[19] Citado por Ziauddin Sardar en “Guardians of the Planet

[20] Yusuf Nava, en su poemario “Shergui” verso 26, Universia Terra Ediciones, 2008

[21] Según Max Muller se cree que las Vedas tradicionales provienen de 3.000 años A. C.

[22] Satish Kumar, nacido en Rajashan en 1936

[23] Del “Himno a la Tierra” o Bhumi Sukta en el Atharveda (12.1)

[24] Ibíd.

[25] John Maynard Keynes, “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”, 1936

[26] El hinduismo se conoce como sanathana dharma, mezcla de religión, tradición, hábitos y costumbres (holístico)

[27] Nicholas Georgescu Rogen, considerado padre de la Bioeconomía desde su planteo de la Ley de Entropía (la degradación final con pérdida de materia)

[28] Johann Rockström en TED 2010

[29] Rachel Carson denuncia el impacto ambiental del uso de pesticidas y plaguicidas en 1962 en su libro “La Primavera Silenciosa”

[30] Dennis Meadows et al en su informe a pedido del Club de Roma, “Los límites al Crecimiento”, 1972

[31] Bruntland, “Our Common Future”, publicado por Naciones Unidas en 1982

[32] Worster, D. En “Transformaciones de la Tierra”, 2008

Dejá tu comentario

Your email is never published nor shared. Required fields are marked (Required)